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Nelson Denis, y el espía que surgió de…¿dónde?

POR: MIGUEL A. SANTIAGO RÍOS

Recientemente leí el libro de Nelson Denis, War Against All Puerto Ricans. Mucho se ha comentado sobre este. Ha sido recibido como un intento necesario de rescate de ciertas partes olvidadas de nuestra historia e incluso se le ha llegado a llamar un clásico temprano. Así que con esas referencias decidí que era imprescindible darle prioridad en mi apretada lista de lecturas, como parte de la investigación que llevo para mi disertación doctoral en Historia.




Me sorprendió muchísimo ver el capítulo 14, titulado “The OSS Agent” (1). Se trata nada menos que de un puñado de páginas acerca de Waller Booth, un elusivo personaje que ha sido por mucho tiempo uno de mis blancos de indagación sobre la inteligencia colonial estadounidense en Puerto Rico, que es por cierto mi tema de disertación. De inmediato pensé que quizá, por fin, alguien había dado con posibles respuestas a algunas de mis hipótesis. Como por ejemplo: ¿Tuvo algo que ver en operaciones de inteligencia “en” Puerto Rico?
Mi sorpresa y entusiasmo inicial se transformaron rápidamente en decepción y desconcierto. El capítulo es de comienzo a fin, con unas pocas excepciones, una sucesión de aserciones extraordinarias e increíbles. Por cierto, a veces la Historia puede tener algunas de estas características. ¿Habría encontrado Denis documentación desconocida para mí? Eso también era plausible. Sin embargo, el problema, y muy grave en este caso, es que no hay modo de saberlo. Sus aserciones no están respaldadas por evidencia y en demasiadas ocasiones no hay referencia alguna.
El asunto resulta más preocupante una vez uno ha leído la entrevista en la que el autor, Nelson Denis, le contesta a José Delgado que en su libro: “Todo está basado en las investigaciones, entrevistas a nacionalistas, las carpetas y testimonios del Congreso, entre otras fuentes”; esto ante la pregunta de aquel: “¿Todo es historia o hay partes noveladas?” (2).
Si War Against All Puerto Ricans es una novela o historia novelada, todo lo que yo pueda decir aquí sale sobrando, parcialmente. Pero, como el mismo Denis insiste en que se trata de un libro de Historia de Puerto Rico, no queda más remedio que hacerle varios señalamientos muy serios. Ya que casualmente me encuentro en una buena posición para opinar sobre el tema, me veo forzado a elaborar un análisis en el que contrasto las afirmaciones que hace Denis en esas páginas, con información que vengo examinando cuidadosamente a partir de diversas fuentes documentales.
Antes de proseguir, aclaro que me concentro en examinar solamente, por ahora, el capítulo 14,“The OSS Agent”, del libro War against all Puerto Ricans. Señalaré punto por punto lo que a mi juicio y a partir de la documentación y mejor evidencia disponible son errores y omisiones imperdonables que podrían inducir a error al lector. Veamos.


Waller Beall Booth, Jr.
En primer lugar, vayamos a la caracterización que hace Denis de Booth como una suerte de James Bond o de Humphrey Bogart a lo Casablanca en Santurce. Y más aún, en que resulta ser, según Denis, el “hombre conocido como el más sofisticado y popular agente de la Office of Strategic Services (OSS) en la historia de América Latina” (3). No me parece que esta caracterización se acerque en modo alguno a la verdad. Según lo que he investigado hasta ahora, Waller Beall Booth, Jr. es uno de esos personajes oscuros en la historia, que suelen descubrirse por casualidad. No consta hasta ahora en documento alguno que Waller Booth sea un personaje popular en Puerto Rico y mucho menos en América Latina. Por su parte, Nelson Denis no ofrece ninguna cita o referencia que explique o sustente esa aseveración que más bien tiene visos de opinión.      
Denis hace referencia a los papeles de la familia Booth (4), como insinuando haber tenido acceso a estos. Sin embargo, tampoco ofrece referencia alguna. Uno podría pensar que olvidó o evadió hacerlo. Pronto afloran dudas. Nos ofrece un dato básico, la fecha de nacimiento de Booth incorrecta, como el año de 1904 sin más. Pero, según he encontrado, en más de un documento aparece que Booth nació el 5 de julio de 1903 (5).
Lo que sí es cierto es que el lugar de nacimiento fue Owensboro, Kentucky como correctamente menciona Denis. Como también es correcto que estudió en Greenbrier Military School y Phillips Andover Academy. Denis también dice que Booth se graduó de Princeton. Sobre eso, sé que tras cuatro años de estudio en Arte y Arquitectura, efectivamente en Princeton y completados todos sus cursos, no obtuvo el grado (6). Con todo, Denis insinúa, otra vez, que estando en Princeton, Booth quiso continuar una carrera de actor pero desistió ante la renuencia de su familia. Tampoco indica el autor de dónde saca esta información. Excepto que menciona, acertadamente, la participación de Booth en la ópera cómica “Fortuno” del Triangle Club de Princeton, del cual fue presidente. Definitivamente esa información no consta en alguno de los artículos del New York Times que hablan sobre las presentaciones de “Fortuno” en 1925 y 1926. El lector tiene que creerlo por fe.


Booth en Raymond & Whitcomb
Luego, según Denis, Booth se gradúa de Princeton y va a trabajar a Raymond & Whitcomb Company como director de cruceros, “organizando giras excepcionales por Suramérica” (7). Denis ofrece como referencia, sin brindar la página, la biografía de Booth que aparece en el libro de la autoría de Booth: Mission Marcel-Proust. La biografía indudablemente está “en” dicho libro, pero, de un modo precario en las solapas del forro de este.. Se trata de una breve nota biográfica sobre el autor, que es de hecho muy útil para la investigación (8).
La cita textual a la que Denis hace referencia no aparece en esa biografía. Allí solo nos dice que entró en 1926, como parte del personal de cruceros de Raymond & Whitcomb. Conozco bien el libro y esa biografía; realmente me sorprendió mucho ver esa referencia que a todas luces no coincidía en nada. Rápidamente, Denis hace mención en el texto, de un folleto de la compañía en que se alude a las giras que organizaba para Suramérica. Más adelante, Denis entra a detallar en qué consistía el trabajo de Booth en esas giras suramericanas:
“Booth arranged steamship, railway, and hotel accommodations; automobile and horse carriage rides; restaurant reservations and sightseeing tours; guides, messengers, interpreters; and any “extra” services his travelers might require. The job had it’s benefits: Booth learned flawless Spanish and respectable French. He arranged trips for numerous Princeton pals and was paid to host them” (9).
Para esta información, Denis no ofrece evidencia alguna, no hay una sola cita a pesar de la importancia que reviste para el desarrollo posterior de su narrativa.
¿Cuál es el problema adicional en este caso? No me tomó mucho dar con un folleto de Raymond & Whitcomb, fechado en 1917, que Denis no cita y cuyo título es exactamente: The Raymond-Whitcomb Exceptional Tours To South America (10). Como puede apreciarse, la cita textual que Denis adjudica en su nota al calce tres (11), a la biografía que aparece en el libro Mission Marcel-Proust (“organizando giras excepcionales por Suramérica”), es en realidad el título de ese folleto de 1917, que ha sido evidentemente manipulado de forma inapropiada. Por lo tanto, no corresponde a evidencia que compruebe o apunte a que Booth efectivamente participaba en giras por Suramérica.
Respecto a la supuesta descripción de las tareas de Booth que menciona Denis sin adjudicar fuentes, y que cité más arriba, resulta que está tomada casi textualmente de la página 10 del folleto ya mencionado, The Raymond-Whitcomb Exceptional Tours To South America, en la que se explican los beneficios de membresía para las giras que ofrecía la compañía en 1917. El nombre de Booth no aparece en el folleto por ninguna parte. Evidentemente, no se trata de información sacada de un documento que describiera directamente las supuestas tareas de Booth en giras por Suramérica. Denis parece extrapolar la información (12).
Sobre esto hay más. Según la documentación disponible, puedo decir que no existe indicación alguna de que Booth haya trabajado alguna vez en Suramérica para Raymond-Whitcomb. Waller Booth, sí trabajó para dicha empresa, desde el 1 de octubre de 1926 hasta el 15 de octubre de 1939. Comenzó como “tour conductor” con periodos breves en las oficinas de Boston, París, Londres, Nueva York y manejó las oficinas en Filadelfia hasta 1937. Luego de eso, dirigió la oficina principal en Europa, radicada en Londres, hasta que se cerró esta al iniciarse la guerra (13). Como dije, no hay evidencia de que Booth haya trabajado alguna vez para Raymond-Whitcomb en Suramérica. Denis, si ha encontrado evidencia contraria, simplemente no lo dice. Por el momento, puedo confirmar que Booth estuvo al menos en los barcos SS Aquitania (1927), SS Berengaria (1927), SS Samaria (1928), SS Mauretania (1930), y SS Normandie (1937, 1939), entre muchos otros. Todos ellos en viajes entre puertos de EEUU o entre EEUU y Europa. Ninguno hacia o desde Suramérica (14).


La Llamada
El próximo punto, es la aserción de Denis, de que Booth recibió “tras catorce años” en Raymond-Whitcomb, una llamada telefónica del “Princetonian” Allen Dulles. La supuesta conversación descrita como muy animada, desemboca en el ofrecimiento de Booth como voluntario para un “nuevo servicio de inteligencia” que Dulles estaba organizando (15). Denis no ofrece evidencia que respalde esa aseveración. En la nota al calce número cuatro, se limita a decir: “Varios Borinqueneers [miembros del 65 de infantería, en adelante 65th Inf.] quienes sirvieron con Booth durante la Operación Portrex relataron la llamada telefónica de Dulles” (16). De quiénes, cómo y cuándo recibió Denis esa información es un enigma. Al igual que el por qué hubo testigos de una llamada para reclutar a alguien a una organización secreta, o por qué Booth habría de contarles acerca de la misma. Buscando en la nota al calce número cinco no hubo mejor suerte. Allí nos indica Denis que el libro de Booth, Mission Marcel-Proust, “puede leerse como un quién es quién en América”, pero no alude a fuente alguna para sustentar la supuesta llamada de Dulles a Booth o cuándo, por qué y en qué circunstancias ocurrió exactamente (17).
Enseguida, Denis pasa a describir el entrenamiento de Booth en detalles y las pruebas que tuvo que superar, para luego afirmar que se convirtió en “comandante de la OSS” en 1942. No indica de dónde saca esas aseveraciones ni los detalles tan específicos que ofrece, entre los que no consigna una fecha. Tan solo nos refiere en la nota seis (18) al libro de David Stafford, Camp X: OSS, Intrepid, and the Allies´North American Training Camp for Secret Agents, 1941-1945, sin indicar la página de referencia. Según él, por su dominio del español, producto de sus conjeturados viajes por América Latina, Booth es enviado a Puerto Rico “a echarle un ojo a las cosas”. Esto habría estado motivado por la supuesta venta de armas a los nacionalistas por parte de soldados del 65th Inf., estacionados en el Campamento Las Casas, y a un supuesto plan de los nacionalistas para asesinar a todos los dirigentes estadounidenses, altos e intermedios, de las plantaciones azucareras más grandes de la Isla. Para acometer la tarea, dice Denis que Booth creó una “cobertura excelente” al no viajar en uniforme ni identificarse como militar. Y que además, “entró a Puerto Rico como jefe de “Booth, Carroll Bottling Company” -- una firma falsa de importación y embotelladora especializada en ‘aguardiente’ y ron de caña” (19).
Aquí hay una cadena de problemas. Denis, con una cronología nebulosa, pone a Booth reclutado por Dulles, llegando fresco de su entrenamiento inicial, como militar encubierto enviado a Puerto Rico bajo el frente de una firma falsa especializada en “aguardiente” para vigilar a los nacionalistas. Denis ofrece las notas al calce siete y ocho en las que no hay evidencia alguna para sustentar nada de esto. Incluso en la nota ocho, sus alusiones a un artículo del New York Times de abril de 1911, a la carpeta “Nationalist Party of Puerto Rico File Number SJ 100-3, vol. 23” y al libro de A. W. Maldonado, Muñoz Marín: Puerto Rico’s Democratic Revolution, no brindan explicación, ni sirven de evidencia para sustentar ninguna parte de esa cadena de suposiciones. Peor aún, en dicha nota al calce añade otra suposición sin evidencia, cuando afirma lo que dirá más adelante en el texto sobre una barra que habría abierto Booth a comienzos de 1942 (20). De hecho, entre 1948 y 1949, según la dirección que ofrece Denis, en la avenida Eduardo Conde, esquina Martino, aparece un bar y restaurant llamado Ocean Club, propiedad de Equiterio Colón Cintrón, y cabe la posibilidad de que fuese el mismo dueño desde 1940 al menos. ¿Será el mismo negocio? Claro, esto ya es especulativo, pero Denis no deja alternativa al no presentar ni pizca de evidencia (21).


La Firma
Ahora pasemos a desmenuzar esta cadena de suposiciones. En primer lugar, Booth como ya dije trabajó hasta el 15 de octubre de 1939 con Raymond & Whitcomb en Europa, no en Suramérica. Luego de esa fecha aparece viviendo para abril de 1940, en Owensboro, Kentucky, trabajando como “agente” de “transportación”, y viajando por los EEUU entre noviembre de 1939 y octubre de 1940 (22).
Como bien dice en la biografía que cita el mismo Denis, Booth establece en 1940, junto a J. L. Carroll, la “Booth, Carroll, Incorporated” en San Juan, Puerto Rico. ¿Por qué habría de ser falsa la firma si todavía no existía la OSS en 1940? Más aún ¿para quién o qué, según Denis, trabajaba Booth en 1940? Lo cierto es que no hay nada que indique que la firma cuyo nombre era “Booth-Carroll, Incorporated”, fuese falsa. Waller Beall Booth, Jr. llega a Puerto Rico en octubre de 1940 y comienza a trabajar como presidente de dicha firma el 1 de noviembre de 1940, con un salario de $5,000 anuales más el 25% en acciones comunes. Su socio era J. Laurence Carroll, natural de Massachusetts y graduado de Harvard que había trabajado en Raymond & Whitcomb, al igual que Booth, desde el 1926. Situada en la Marina La Puntilla, en San Juan, la firma estaba dedicada a la importación, exportación y embotellado, pero no de ‘aguardiente’, como plantea Denis, si no de bebidas gaseosas; de hecho de toda la línea de bebidas de “Nehi”. “Booth-Carroll, Inc.” tenía la franquicia en Puerto Rico de Royal Crown Cola, y se conocían específicamente como “Royal Crown Bottling Co. of P.R.” , bajo autorización de Nehi Corporation. Empleaba a unas 30 personas y llegó a establecer tiempo después plantas en Nassau y Cuba. Por supuesto, nada impedía que la firma, como comisionista que era, negociara con ron y aunque sobre eso hasta ahora no hay evidencia, definitivamente no era su especialidad (23).
Booth continuará allí como presidente hasta el 19 de diciembre de 1941, luego de ofrecerse como voluntario, no para la OSS que aún no existía, si no para su precursora la Office of the Coordinator of Information (COI). Esta organización la dirigía William Joseph Donovan que había sido nombrado al puesto el 11 de julio de 1941. ¿Cómo llega Booth al CO? ¿Cómo es que se ofrece como voluntario para una organización secreta recién constituida? No consta que haya tenido que ver en algo Allen Dulles como lo plantea Denis. En su lugar, Waller Booth es recomendado por el tío de su esposa, que era asistente de William J. Donovan en la entonces COI. Esto sucede en diciembre de 1941. Entre el 20 y el 26 de diciembre de 1941, Booth está en ruta a Nueva York a bordo del SS Rosario y el 27 llena sus papeles para el COI. Lo nombraran inicialmente “Consultor”, cobrando $15.00 por día. Muy poco después es nombrado, a sugerencia de David K. E. Bruce, “Asistente Confidencial del Coordinador” con grado CAF-3 y salario de $5,600 en la estación de Washington, D.C. (24).
Así, cuando llega a Puerto Rico en octubre de 1940, Booth no tiene que elaborar ningún cover porque no era parte de ninguna agencia de inteligencia aún, menos del COI o la OSS que aún no existían. De otra parte, respecto al comentario de Denis, de que al venir a Puerto Rico, Booth no se identificó como militar ni usaba uniforme; el asunto se reduce a que simplemente no era militar. La única experiencia militar que tenía Booth para esa fecha era la de private en el ROTC en Greenbrier Military School entre agosto y diciembre de 1918. Nada más (25).
Esto se complica más. Como había mencionado, Nelson Denis también afirma sin ofrecer ninguna evidencia, que Waller Booth estableció un bar llamado “Club Nosotros” a “principios de 1942” (26), en la Ave. Eduardo Conde, esquina Martino, cerca del Campamento Las Casas. No sé si existió ese negocio, pero sí que fue de muy corta duración si seguimos lo que dice Denis. Según este, el bar habría tenido esta trayectoria: abierto a principios de 1942 (¿en enero, febrero, marzo?) y cuando EEUU le declaró la guerra a Japón el “comandante Booth” fue llamado a servicio activo y lo cerró. Exactamente un mes después de Pearl Harbor, el 7 de enero de 1942, según Denis, aparece en el cementerio de Villa Palmeras, Santurce, la tumba #285 dedicada por alguien que extrañaba el bar de Booth (27). Cuando leí esto pensé que se trataba de un error de imprenta. El bar no podía haber sido abierto a principios de 1942, cuando la tumba aparece en enero del mismo año. ¿Cuánto duró el bar entonces, dos, tres, seis días? Quizá Denis quiso decir que el bar abrió a principios de 1941 y que cerró en diciembre de 1941. Entonces la tumba pudo aparecer en enero de 1942. Hay un problema. Denis afirma que Booth se hizo “comandante de la OSS” en 1942 (además la OSS se estableció el 13 de junio de 1942); luego dice que en diciembre de 1941 llaman a servicio activo al “comandante Booth”. Hay un problema de lógica en la narración de Denis. Si el bar abrió a principios de 1941, entonces no era comandante aún. El bar no puede haber abierto “a principios de 1942”, cuando es precisamente en enero de 1942 que aparece la supuesta tumba porque ya estaba cerrado. Simplemente no cuadra de ninguna forma.     


“What in heaven's name brought you to Casablanca?”
El 8 de noviembre de 1942 empezó la operación “Torch”: la invasión aliada al norte de África. Entre los lugares invadidos estuvo la ciudad de Casablanca, en el Marruecos francés. Sobre eso hay una afirmación de Denis que envuelve a Booth. Dice que el 65th Inf. y Waller Booth coincidieron en Casablanca y que el 26 de noviembre de 1942 (día de la premiere limitada en Nueva York) se proyectó allí la película del mismo nombre: Casablanca, con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Según Denis, todos vieron la película, causándoles una gran impresión (28).
Confieso que no soy experto ni en cine ni en su historia. Sin embargo, cualquiera que indague un poco descubrirá rápidamente que hay una autora que alega que Casablanca nunca fue exhibida para las tropas americanas en el norte de África. Se trata de Aljean Harmetz, que toca este punto en su libro (29). Si Denis tiene alguna evidencia sobre esto sería estupendo que la presentara. El problema, una vez más, es que el autor falla al no presentar evidencia alguna, tanto sobre la supuesta presentación del filme como de la presencia de Booth en Casablanca. ¿Es imposible que haya estado allí? No lo es. Sucede que la documentación disponible apunta a que Booth se encontraba al norte de Casablanca, en la Zona Internacional de Tánger, ocupada por la España franquista el mismo día de la invasión alemana a París, hasta el 1945. Entonces eso nos da una pista de porque estaba Booth en Tánger.
Booth estuvo en España entre abril y diciembre de 1942 y en Tánger, entre septiembre de 1942 y septiembre de 1943. La presencia de Booth tanto en España como en Tánger se da en el contexto de trabajo encubierto para la OSS, pero, en la nómina del Departamento de Estado; como oficial de control del petróleo y agregado diplomático. Para dicha fecha, Waller Booth seguía sin ser militar y sin ser oficial militar. A partir de 1943, la OSS a la que seguía vinculado, le solicitará una comisión militar como teniente coronel, con salario de $11,075.00. La solicitud no se atenderá de inmediato por una prohibición reglamentaria del Departamento de Estado (30).
Todo eso significa que si Booth, en noviembre de 1942, estaba en Tánger, dificulto mucho que haya podido estar en Casablanca el 26 de noviembre de 1942, viendo una película con el 65th Inf., en especial cuando no era militar. Si existe evidencia opuesta, Denis tampoco la presenta.
Luego, nos dice Denis que Booth, además de agente encubierto en España y el norte de África, participó en la llamada misión Marcel-Proust. Dice el escritor que la misión Proust, una semana antes de los desembarcos en Normandia, “anotó su más grandioso golpe de inteligencia” cuando sus operadores robaron los papeles del Coronel Klaus von Strobel (31). En esa misma página en su nota al calce 11, Denis añade que el robo de esos papeles fue un golpe real de inteligencia de Booth y sus hombres (32).
Sobre este asunto, Denis hace referencia correctamente al libro de Booth, Mission Marcel-Proust, en el que se describe lo acontecido. Aun así hay varias fallas importantes. Del modo en que lo menciona Denis puede dar la impresión al lector de que ese “golpe” exitoso fue producto de una misión planificada, dirigida y ejecutada por Booth al frente de sus hombres, con el propósito premeditado de hacerse de los documentos del comandante enemigo. Lo cierto es que hacía falta que Denis aclarase al lector que los papeles de von Strobel, como relata el propio Booth, fueron capturados por una patrulla en el que estuvo el teniente Dante C. Gauss, compañero de Booth, pero en la que el propio Booth no participó. Esta se topó en el bosque con un vehículo alemán volcado, abandonado y ya saqueado; en el que encontraron muchas cosas, incluidos los papeles de von Strobel, comandante de una Brigada del 19º ejército, en los que figuraba información importante, como bien señala Denis (33). Este asunto de los papeles fue un incidente entre otros no menos importantes en la misión Marcel, que en total le valió a Booth varias condecoraciones (34).
Más importante todavía, es que a diferencia de lo que explícitamente dice Booth en su libro, Denis por su parte señala que el “exitoso golpe de inteligencia” de Booth ocurrió “una semana antes del Día-D” y eso no es posible. El Día-D fue el 6 de junio de 1944, y la misión Marcel arrancó en septiembre de 1944.
Otro factor significativo sobre la misión Marcel que Denis obvia, es que Booth participa en ella casi por casualidad. Sucede que en mayo de 1944, el oficial superior en “Iberia”, según cuenta el mismo Booth en su libro, decidió retirarlo de esa estación por entender que su presencia era perjudicial para las relaciones con España y Portugal. Booth, molesto, sopesó abandonar la OSS. En lugar de eso, se comunicó con David K. E. Bruce, encargado de la OSS- SI (Inteligencia Secreta) en Londres, para ofrecerse como voluntario para lo que él entendiera conveniente. A fin de cuentas, Booth aceptó supervisar el entrenamiento como agentes, de un grupo de militares y civiles franceses en la llamada Area B en Sussex, que después deberían regresar a operar Francia. Estos habían resultado ser superfluos para el proyecto Sussex y terminaron siendo incorporados al proyecto Proust (35).
A Booth ya lo habían recomendado para Capitán en 1943. El 6 de julio de 1944, lo recomendaron para el rango de Mayor. En su lugar, en julio de 1944, le aprobaron por fin el rango de teniente coronel, en la Reserva, por su desempeño en el área de entrenamiento del plan Proust. En otras palabras, fue en 1944, no en 1940 ni en 1942 como dice Denis, cuando Waller Booth obtiene por primera vez un cargo en el ejército de los EEUU. Después, a partir de febrero de 1945, a Booth lo transfieren permanentemente a la estación de FESI, India-Burma para operar en el sureste asiático (36).
Continuando su relato, Denis asevera que luego de la guerra, Booth regresa a Puerto Rico bajo su vieja mascarada de Booth-Carroll Inc. porque quería mantener vigilados a los soldados y veteranos boricuas (37). No ofrece evidencia para sustentar esto ni explica convincentemente cómo ni por qué. Entonces según Denis, Booth, habiendo notado el impacto de la película Casablanca en las tropas del 65th Inf. en Marruecos, convirtió una casa de dos plantas en Hato Rey en un bar temático en torno al filme. Con una banda dirigida por el cagüeño Rodney Rabassa (descrito por Denis como parecido a Dooley Wilson, el “Sam” de Casablanca) en el primer nivel y la proyección continúa de Casablanca en el segundo nivel. El bar, dice Denis, abrió en 1947 sin marcas y no tenía nombre. La afirmación más extraordinaria del autor, también sin evidencia alguna, es que el bar fue abierto con dinero de la CIA. Luego pasa a describir con detalles la inauguración del bar que de pronto y sin explicación pasa a llamarse “Club sin Nombre”. También dice que Booth protagonizó varios altercados con agentes del FBI en defensa de clientes nacionalistas (que curiosamente según los pinta Denis, parece que estaban más dedicados a embriagarse que a luchar por la independencia), pero que se trataron de montajes para ganar la confianza de los nacionalistas (38).
El problema real es que de nuevo no hay de parte de Denis evidencia alguna para sustentarlo. En las notas al calce 12 a la 14, se limita a hacer comentarios asertivos acerca de lo ya dicho en el texto. Únicamente en la nota 14, Denis intenta darle peso a la parte de los altercados entre agentes del FBI y Booth aludiendo a supuestos testigos, clientes en general y a algunos del 65th Inf. De manera imperdonable, Denis no da muestra de tener una sola fuente, entrevista o cualquier otro tipo de documento que respalde lo relatado por él.
Resulta notable que Denis presenta como doble de “Sam” a un tal Rodney Rabassa, de Caguas. ¿Dado su apellido, es esa persona pariente materno de Denis? ¿Es acaso su fuente? Denis no ofrece respuesta (39).
Le sigue al menos otro punto a favor de Denis. Este menciona el ejercicio PORTREX, en el que participó Booth, logrando resultados notables; como correctamente informa Denis citando el artículo del General de Brigada Edwin L. Siebert (40). Es cierto también que Siebert dice que llamó a Booth para que lo ayudara con las operaciones no convencionales durante las maniobras. Denis es fiel a la descripción que hace Siebert de PORTREX. Excepto que Siebert no dice, como plantea Denis, que PORTREX fuese la “maniobra más grande en la historia de los EEUU” (41). Lo que Siebert dice en el segundo párrafo, primera página es: “Operación Portrex no fue tan grande, como suelen ser las maniobras modernas, pero todos los elementos de las fuerzas armadas – Ejercito, Marina, Fuerza Aérea, Marines – participaron” […] (42). El significado y magnitud de PORTREX es otra historia que por su complejidad no atenderé aquí.   
Más adelante nos dice Denis: “las heterodoxas y devastadoramente efectivas tácticas de Booth fueron luego recreadas en una película llamada The Dirty Dozen (43). Si con esto el autor quiso decir que las tácticas usadas por Booth en PORTREX son similares a las que presenta esa película, pues podría considerarse como un comentario inocuo. Pero si lo que intenta decirnos es que The Dirty Dozen se basó exactamente en las tácticas usadas específicamente por Waller Booth en PORTREX, hay otro problema. The Dirty Dozen está basada en la novela del mismo nombre, escrita por E. M. Nathanson, que a su vez se inspiró en una leyenda. Lee Marvin, protagonista de esta y que sirvió en la Segunda guerra mundial como infante de marina en el Pacífico, se refería a esa película como basura, que no tenía nada que ver con la guerra (44). Denis no muestra cita ni evidencia alguna al respecto.
No conforme, nos dice más sobre Booth al afirmar que a raíz de su desempeño en PORTREX, este se convirtió en un héroe ante los ojos de cientos de soldados del 65th Inf. y sus familias. Esto hizo que se derrumbara su farsa del “Club sin Nombre” ya que en consecuencia, gente de toda la Isla peregrinaba a su local para ver Casablanca. Descubierto como agente y temiendo un ataque con bomba de los nacionalistas, pidió reasignación inmediata y cerró el supuesto bar (45).
Supongamos por un instante que el bar inspirado en Casablanca existió. Booth ya estaba en Puerto Rico de regreso para noviembre de 1945. En 1947 surge la CIA y a finales de ese año, según Denis, abre el bar convenientemente sin nombre y financiado por la CIA. Denis no explica por qué Booth habría seguido jugando a la firma embotelladora desde 1945 (que ya establecí que no era falsa) y también con un bar extravagante en 1947. Tampoco explica por qué la CIA financió la operación del bar en primer lugar, más allá del propósito vago de vigilar veteranos.
Basándome en los documentos de que dispongo, no puedo decir si existió o no dicho bar. Pero sí que lo más probable es que para 1947, Booth continuase vinculado a la firma Booth-Carroll, Inc. / Royal Crown Cola Bottling Co. of Puerto Rico, en la que al menos para 1941 tenía el 25% de las acciones comunes. Si hubo o no un “Club sin Nombre” le toca a Denis demostrarlo.
Debo decir además, que Booth volvió al servicio activo en enero de 1950. Entonces quizá hubiese sido más conveniente cerrar el hipotético bar en 1949. Como es sabido, participó en PORTREX en marzo de 1950. En el invierno entre 1950 y 1951, sirvió como observador en Indochina, en apoyo al colonialismo francés y también operó en Corea. Hay una foto de Booth en la que aparece junto al comandante de las fuerzas francesas en Indochina, Gen. Jean de Lattre de Tassigny (46).
Ya en la última página nos dice Denis (47) que todo lo que quedó de Booth en Puerto Rico fue la tumba #285 y un rastro de rumor y leyenda. En parte es cierto, excepto que los rumores parecen proceder del propio capítulo 14 del libro War against all Puerto Ricans.
Denis menciona otra serie de “rumores” sobre Booth que incluyen su supuesta amistad con E. Francis Riggs, su participación asistiendo a Anastasio Somoza y a Jorge Ubico, y su supuesta participación en la Escuela de las Américas y en torturas y desapariciones en Aguadilla (48). Por lo absurdo e improbable de algunos de estos “rumores” y por la falta de referencias y de evidencia sobre los más plausibles, no merecen comentarios adicionales.


Coda
Queda luego de todo esto la pregunta: ¿Estuvo la COI/OSS activa en operaciones de algún tipo en Puerto Rico? En mi investigación de disertación doctoral intento dar con la respuesta y he encontrado instancias en que la OSS hizo ciertos trabajos vinculados a Puerto Rico. De lo que no hay evidencia alguna hasta ahora, aunque plausible, es que efectivamente Waller Beall Booth, Jr. haya sido parte de estas.
Lamentablemente, Nelson Denis no nos ofrece nada al respecto. Tiene varias opciones, hacer pública la documentación que utilizó como evidencia para sustentar sus aserciones y que no aparecen en el libro o aceptar que el capítulo 14, “The OSS Agent” es ficción. De otro modo dificulto mucho que pueda resolver los problemas serios que tiene el capítulo y que espero no se extiendan por el resto del libro. De por sí, los graves problemas del capítulo 14 no se resuelven traduciéndolos al español.
Hace poco, alguien me comentaba que, cierto o no, lo positivo del libro de Nelson Denis es que fomenta el interés del público sobre temas ya olvidados, como Pedro Albizu Campos, por ejemplo. Tal y como dije hace poco en mi presentación del libro Nervio y Pulso del Mundo: nuevos ensayos sobre Pedro Albizu Campos y el nacionalismo revolucionario:
Sugiero el ejercicio sencillo de preguntarnos: ¿sería válido apoyar una postura, digamos que historiográfica que aunque políticamente útil, no sea verdadera? Mi respuesta es que no. Que ante esto es saludable adoptar lo que Alan Sokal denomina, muy en sintonía con Noam Chomsky, una cosmovisión científica caracterizada por el apego y respeto a la evidencia, a la lógica, al principio de correspondencia con la realidad y por la confrontación constante de las teorías con el mundo real por encima de nuestros deseos y querencias, de las ilusiones, la superstición y la demagogia (49).
No es mi pretensión decir la última palabra sobre este asunto. Ni tampoco creo que mi interpretación de los documentos sea irrefutable. El trabajo del historiador no puede tener esa estrecha meta como norte. De lo que si tengo certeza, es que un país colonial, tan histórica e historiográficamente maltratado como lo ha sido Puerto Rico, no puede darse el lujo de prescindir de la verdad ni de su búsqueda. A fin de cuentas, como bien dijera el célebre historiador británico, Eric Hobbsbawm: es absolutamente fundamental el poder distinguir los hechos de la ficción (50).


NOTAS:
  1. Nelson A. Denis. War against All Puerto Ricans: Revolution and Terror in America's Colony. 2015. New York, NY: Nation Books, 2015, p. 145-156.
  2. José A. Delgado, “Historia de Puerto Rico desde la perspectiva de las carpetas del FBI”, El Nuevo Día, domingo, 17 de mayo de 2015, via: http://www.elnuevodia.com/noticias/politica/nota/historiadepuertoricodesdelaperspectivadelascarpetasdelfbi-2048286/.
  3. Nelson A. Denis. War against All Puerto Ricans: Revolution and Terror in America's Colony. 2015, p. 147. Traducción mía, para esta y subsiguientes.
  4. loc. cit.
  5. “Application and Personal History Statement”, 27 de diciembre de 1941, U.S. National Archives and Records Administration, Record Group 226: Records of the Office of Strategic Services, 1919 – 2002, Series: Personnel Files, 1942 – 1945, File Unit: Booth, Waller, Jr. B., Lt Col - [Serial Number] 887866. Referencias subsiguientes a este grupo de documentos se hará como: NARA, RG 226.
  6. loc. cit.
  7. Nelson A. Denis. op. cit., p. 148.
  8. Ver: Waller Booth. Mission Marcel-Proust: The Story of an Unusual OSS Undertaking. Philadelphia, Dorrance and Company, 1972, Dust jacket flaps.
  9. Nelson A. Denis. op. cit., p. 148.
  10. Raymond-Whitcomb, Inc. The Raymond-Whitcomb Exceptional Tours to South America: Small Groups Under Escort with the Character and Appearance of Private Parties, 1917. Boston: Raymond & Whitcomb Co, 1917. Énfasis añadido. Puede accesarse en: http://hdl.handle.net/2027/loc.ark:/13960/t2h717c51.
  11. Nelson A. Denis. op. cit., p. 148.
  12. Raymond-Whitcomb, Inc. op. cit., p. 10.
  13. “Application and Personal History Statement”, 27 de diciembre de 1941, NARA, RG 226.
  14. “New York, New York Passenger and Crew Lists, 1909, 1925-1957," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:KXLV-G65 ; https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:KXL5-WYT. ; https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:246P-8TQ. ; https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:24FL-PYY. ; https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:24KF-Z8L ; https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:242G-H1D. ; : accessed 19 July 2015); Waller Beall Booth, 1927; citing Immigration, New York, New York, United States, NARA microfilm publication T715 (Washington, D.C.: National Archives and Records Administration, n.d.); FHL microfilm 1,755,788; 1,755,839 ; 1,755,987; 1,756,531; 1,757,700; 1,758,042.
  15. Nelson Denis, op. cit., p. 148.
  16. loc. cit.
  17. loc. cit.
  18. Nelson A. Denis, op. cit., p. 149.
  19. loc. cit.
  20. Nelson A. Denis, op. cit., p. 149-150.
  21. Ver: "United States Census, 1930," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:V6ZR-MRT : accessed 19 July 2015), Equiterio Colón Y Cintrón in household of Manuel Serrano Y Torres, San Juan, San Juan, Puerto Rico; citing enumeration district (ED) 0039, sheet 54A, family 575, line 39, NARA microfilm publication T626 (Washington D.C.: National Archives and Records Administration, 2002), roll 2663; FHL microfilm 2,342,397.
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  1. Ver: ("United States Census, 1940," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:K7RJ-N5H : accessed 19 July 2015), Waller B Booth, Owensboro, Magisterial District 1, Daviess, Kentucky, United States; citing enumeration district (ED) 30-13, sheet 63A, family 103, NARA digital publication T627 (Washington, D.C.: National Archives and Records Administration, 2012), roll 1298. Y “Personal History Statement” 11 de diciembre de1943, NARA, RG 226.
  2. “Application and Personal History Statement” , 27 de diciembre de1941 y “Personal History Statement” 11 de diciembre de 1943, NARA, RG 226; Waller B. Booth. Mission Marcel-Proust; The Story of an Unusual OSS Undertaking. Philadelphia: Dorrance, 1972. Dust jacket flaps y El Mundo, 2 de noviembre de 1963, p. 20.
  3. [Nota de David K. E. Bruce a William J. Donovan(?)], 31 de diciembre de 1941 y [Carta de James B. Opsata a J. B. Blitch, United States Civil Commission], NARA, RG 226 y "New York, New York Passenger and Crew Lists, 1909, 1925-1957," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:24LJ-2XP : accessed 19 July 2015), Waller Beall Booth, 1941; citing Immigration, New York, New York, United States, NARA microfilm publication T715 (Washington, D.C.: National Archives and Records Administration, n.d.); FHL microfilm 1,758,339.
  4. “Personal History Statement”, 11 de diciembre de 1943, NARA, RG 226.
  5. Nelson Denis, op. cit., p. 150
  6. Ibid., p. 150.
  7. loc. cit.
  8. Aljean Harmetz. Round Up the Usual Suspects: The Making of Casablanca : Bogart, Bergman, and World War II. New York: Hyperion, 1992, p. 283, 286. Para un análisis de la relación entre la política exterior estadounidense hacia el régimen de Vichy, el África francesa y la película Casablanca, ver: Richard Raskin. 1990. “Casablanca” and United States Foreign Policy”. Film History. Vol. 4, No. 2, p. 153-164.
  9. “Personal History Statement”, 11 de diciembre de 1943; “[Carta de G. Howland Shaw a John C. Hughes], 8 de mayo de 1943” y “Application Form for Commissions in Army, Navy, or Marine Corps (OSS Form)”, NARA, RG 226).
  10. Nelson Denis, op. cit., 150-151 y Waller B. Booth. Mission Marcel-Proust: The Story of an Unusual OSS Undertaking. Philadelphia: Dorrance and Company, 1972, p. 124-128.
  11. Nelson Denis, op. cit., p. 151, ver también nota al calce #11.
  12. Waller B. Booth, op. cit., p. 124-128.
  13. [Recomendación de la medalla Estrella de Plata a Waller B. Booth], NARA, RG 226
  14. Waller B. Booth. Mission Marcel-Proust; The Story of an Unusual OSS Undertaking. Philadelphia: Dorrance, 1972, p. 5-9.
  15. “Subject: Appointment in the Army of the United States—Waller B. Booth-201”, 8 de julio de 1944 y “Travel Sponsor´s Check Sheet”, 6 de febrero de 1945, NARA, RG 226.
  16. Nelson Denis, op. cit., p. 151.
  17. Ibid., p. 151-152.
  18. Ibid., p. 151.
  19. Ibid., p. 155 y Edwin L. Siebert, “Operation Portrex”, https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/kent-csi/vol4no2/html/v04i2a06p_0001.htm
  20. Nelson Denis, op. cit., p. 155.
  21. Edwin L. Siebert, op. cit.
  22. Nelson Denis, op. cit., p. 155.
  23. Nelson Denis, op. cit., p. 154-155.
  24. Princeton Alumni Weekly, Vol. LII, October 5, 1951, No. 2, p. 19.
  25. Nelson Denis, op. cit., p. 156.
  26. Ibid. 155-156.
  27. Noam Chomsky. 1995. “Rationality/Science”. Z Papers Special Issue. www.chomsky.info/articles/1995----02htm. y Alan Sokal. Beyond the Hoax: Science, Philosophy and Culture. Oxford [etc.]: Oxford University Press, 2010., p. 105, 265, Nook.
  28. Eric Hobsbawm. 1993. “The New Threat to History”. The New York Review of Books. Vol. 20, No. 21, (December 16), p. 62-64, según citado en: Alan Sokal, op. cit., p. 324, Nook.


Bibliografía:
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El Mundo, 1963.

elnuevodía.com

*Este artículo fue publicado por primera vez en su versión integra en vieques1910-1950.com en agosto de 2015.



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