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El mercado de Santurce, las pasiones del corazón y la memoria en el barrio San Mateo de Cangrejos, Edison Viera Calderón

POR: JUAN B. GIUSTI DE JESÚS*


Hace algunos meses me visitó en la oficina del Instituto de Historia de las Ciencias de la Salud, una persona a quien hasta ese momento no había tenido el placer de conocer. Víctima del vicio de la lectura, lo primero que llamó mi atención fue el libro que traía en sus manos. Se presentó, hizo referencia a mutuos amigos y de inmediato me informó su propósito de entregarme un ejemplar de su libro invitándome, de paso, a presentar el mismo en una próxima actividad a celebrarse aquí en el Recinto. Luego de una amena conversación, por la coincidencia en muchos aspectos, de amigos mutuos y por lo atractivo del trabajo editorial del libro que me acababa de obsequiar, acepté con beneplácito el reto. Reto porque en mis cuatro décadas de residencia en área metropolitana, jamás pude, como buen ponceño, comprender la geografía de las paradas que con tanta familiaridad me refería sin titubear cada persona a las que consultaba una dirección en Santurce. De modo que, con mi limitado referente de las cuadras comprendidas entre Viera Discos en la calle Hoare y Honrando la Toga en Miramar -Placita de Mercado de por medio- llego hoy a cumplir con mi promesa.
No es la primera vez que se presenta este libro ya que el pasado mes de junio, el arquitecto Edwin R. Quiles, amigo de muchos años del autor, había hecho lo propio con gran sentimiento y profundo conocimiento de la obra. El sentimiento de fraternidad de Quiles, y la profundidad que le aportan la estructura y el conocimiento a su juicio como arquitecto, pretendo complementarlos con mi gratitud -por la distinción que se me hace al delegarme esta presentación- y con la valoración historiográfica que, como historiador, pretendo adscribirle a este importante trabajo del doctor Edison Viera Calderón.


Conozcamos a nuestro autor
Edison Viera Calderón, es natural de Santurce. Se desempeña como profesor en la Universidad del Sagrado Corazón. Su preparación académica es la Psicólogo Social y de la salud. También funge como asesor, adscrito a la Oficina de la Rectoría del Recinto de Ciencias Médicas, UPR. Sus estudios graduados los realizó en Psicología Social Comunitaria, en el Recinto de Río Piedras, de la Universidad de Puerto Rico. Los estudios doctorales los realizó en Sicología de la Salud en la Universidad Autónoma de Barcelona. El libro que hoy reseñamos y presentamos es el producto editorial de su tesis doctoral titulada “El Mercado de Santurce, Reconstrucción Sico-socio-histórica a partir de 38 testimonios orales. En sus trabajos de investigación y en sus publicaciones ha abordado una amplia temática que incluye, entre otras, la historia de las mentalidades, el imaginario social, estudios multiculturales, historia oral, historia de las ciudades, y de espacios públicos y privados, espacios urbanos, así como estudios de género. En este libro, sus datos biográficos se encuentran al final del mismo, pero se los adelanto porque, como director de este coro de 38 voces, tiene que ser el primero en entrar al escenario.


Volvamos al principio
El título de la obra: El Mercado de Santurce, las pasiones del corazón y la memoria en el barrio de San Mateo de cangrejos, (Una fusión visual y sonora desde los ojos y el paladar de la gente), el autor nos lo presenta como un juego de palabras, tal como lúdicos se tornan a veces  los sentidos. Ese título presagia un inimaginable proceso creativo en el que, no un protagonista, sino 38 protagonistas forman parte en esta historia colectiva, para que el resultado sea, como en efecto es, más que la suma de todas sus partes.  En su prefacio, el autor deja consignado su preferencia por la “Historia oral”, en lugar de valerse exclusivamente de la “Historia tradicional”, proveyéndonos un cúmulo de viñetas históricas en forma de relatos o, lo que él denomina, “cuentos de abuelo”. Se trata pues de un proyecto de investigación que profundiza, teórica y pragmáticamente, los temas a través de la modalidad de una historia de ciudad y echando mano, a su vez, del método de la historia oral.  Y como nos señala el propio Viera, su genuino esfuerzo consiste en autentificar las experiencias de lucha de la gente común, es decir, darle “voz a los sin voz”.


Entre los objetivos de esta investigación, por consiguiente, uno de ellos consiste en recuperar, por medio de la transmisión oral, la constancia escrita para futuras generaciones de las vicisitudes y alegrías que vivieron nueve placeros del Mercado de Santurce y 29 clientes. No obstante, Viera no desecha la historia tradicional y, por el contrario, la retoma para validar y dar forma coherente a los relatos de sus personajes.


Estas “viñetas históricas” o concisas narraciones históricas que llegan por voz de un colectivo de Santurcinos (por nacimiento o por adopción), se han armado con habilidad artesanal, reforzadas con puntadas de rigor académico. Se trata de una narración histórica de eventos, personajes, espacios y dinámica social, matizadas de sonidos, colores, olores, y sabores que le dan vida a la memoria. La historia tradicional o el uso de otras fuentes de información, por otro lado, sirven como apunta Edwin Quiles en el prólogo del libro, para atajar las trampas de la memoria, llenar vacíos con documentos de archivos, periódicos, fotos, etc.
Confieso que no he leído la totalidad de las viñetas. Sería, más que mentir, inducirlos a una lectura inapropiada del texto. No es un libro para una lectura rápida; sea esta por placer o por rigor academicista, ella requiere de un ejercicio mesurado. Para el disfrute de su amena narración en el primer caso, y para la reflexión profunda y el análisis, en el segundo. Una selección apropiada de relatos, un examen acucioso de las notas que se encuentran al final de cada sección, me ha permitido justipreciar el valor de la obra. Una revisión de los textos antecedentes de Gilberto Aponte Torres y el ya mencionado Edwin Quiles, me proveyeron de una buena base documental.


De los orígenes a la Plaza del Mercado
El primer tercio del libro nos transporta a través de la historia, desde los orígenes de los asentamientos extramuros, allende la isleta de San Juan, hasta conformar una península variopinta que se va desdibujando en una alternancia narrativa de las mencionadas historias tradicionales y los relatos orales. Viera fundamenta buena parte de su información en sendas obras de los autores anteriormente mencionados: Aponte, G. San Mateo de Cangrejos: Comunidad Cimarrona en Puerto Rico (San Juan, P.R. 1985); y Quiles, San Juan tras la fachada: Una mirada desde sus espacios ocultos (1508-1900). Debo señalar que el trabajo de Aponte Torres también inspiró un trabajo más amplio, publicado recientemente, del Dr. Fernando Picó, Santurce y las voces de su gente, San Juan: Ediciones Huracán. 2014. Picó había prologado el trabajo de Aponte anteriormente. En la fundación de San Mateo de Cangrejos, vale señalar, cobran gran importancia los esclavos fugitivos del Caribe Oriental.


Dejando de lado la historia tradicional, Viera se adentra su proyecto de “historia viva”, para explicitar el desarrollo de la infraestructura cangrejera. He aquí que comienza el viaje en tranvía, sus repercusiones en el desarrollo urbano y mí vía crucis con las susodichas paradas…El nuevo dominio estadounidense catapulta el crecimiento urbano y el desarrollo económico capitalista comienza a profundizar las grietas de las distancias sociales y económicas. El progreso material aparece en todo su esplendor en las narraciones exquisitas sobre la creación de hospitales, colegios, viviendas fastuosas, hipódromos y bailes y los famosos cines.
San Mateo de Cangrejos había dejado de tener su personalidad municipal y la Plaza de Mercado de Santurce surge como metáfora de lo que representó Cangrejos para San Juan en los primeros siglos de la colonización: surtidor y suplidor de alimentos para la ciudad.


De la época dorada a la Depresión
Don Eduardo Giorgetti, dueño de una suntuosa casa en Santurce, albergó en su hogar a don Luis Muñoz Rivera en su agonía y muerte a causa del cáncer del hígado. Don Giorgetti forma parte importante de esas historias orales que nos brinda este libro. El siguiente año, impuesta la ciudadanía estadounidense, comenzó el reclutamiento militar obligatorio y fue este hacendado el que se encargó de reclutar puertorriqueños para el Ejército de Estados Unidos. La diversión de los ricos, como es de esperarse, representa una pírrica pero tangible oportunidad para los pobres. No obstante, la guerra, las enfermedades, los fenómenos sísmicos y la escasez, afecta notablemente a esta clase social. Pero la pobreza era compartida con otros pueblos antillanos cuya diáspora se sumó a los locales.
La educación representa una alternativa para el ascenso en las escalas sociales, de modo que las escuelas y la educación son asuntos tratados con particularidad en el libro de Viera. Ese aspecto institucional que representan escuelas y colegios se ve complementado con la atención que también el autor brinda a la religión. Pero no solo a la religión institucional sino que el sincretismo recibe también su especial consideración.
El aspecto político, en particular el Nacionalismo, sus manifestaciones revolucionarias y la represión de éstas, tienen su atención en los últimos capítulos del libro ya que la periodización de la investigación cubre hasta finales de la década de los cincuenta. No obstante, como buen puertorriqueño, Viera nos obsequia con una “ñapita” al incluir e invitarnos, supongo yo, a un “jangueo” en la nueva placita de Santurce…


Valoración
Sin pretensiones academicistas, me aventuro a proponer la consideración del trabajo de Edison Viera Calderón, “El Mercado de Santurce” como el complemento de una tríada metodológica en el estudio de Santurce, compuesta por Quiles (historia de planificación y construcción de espacios), Picó y Aponte (historia de construcción reconstrucción de grupos sociales) y Viera (historia oral). Sus trabajos contienen los elementos para considerárseles como ejemplos del canon historiográfico en la temática de historias de pueblos y municipios.

*Presentación del libro en el Recinto de Ciencias Médicas el 30 de septiembre de 2015.



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