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Una novela viequense



Hiram Lozada Pérez
Es una novela de tema viequense. Pero no se trata del Vieques abusado, pisoteado, destruido y vilipendiado por la Marina de Guerra de los Estados Unidos, como Usmaíl de Pedro Juan Soto. No se trata tampoco de la novela de la celebración del triunfo, ni de la terminación de los procesos de rescate y restauración del sufrido pueblo habitante de la Isla Nena porque ello aún no culmina. Se trata de la novela de la desobediencia civil, de los andamiajes mentales alrededor de su realización, de la realización física del acto, de sus posteriores consecuencias. Los días de abril del licenciado Hiram Lozada Pérez (Isla Negra Editores, 2008) centra su trama en los procesos anímicos y sicológicos afines a cada una de las etapas relacionadas con la comisión del acto de desobediencia civil. Acción valientemente llevada a cabo por más de mil desobedientes civiles viequenses, boricuas y extranjeros y que fue la punta de lanza que vulneró al cuerpo de marinos, que se canta como “el más poderoso del mundo”, y los hizo bajar cabeza, recoger sus bártulos y retirarse del territorio por tantos años tan ignominiosamente ocupado. Los días de abril -días tanto literales en cuanto a la ubicación de un evento como simbólicos de la esperanza- es la novela de la satyagraja de Mahatma Gandhi y de Martin Luther King en todo su esplendor, su poder, su fuerza.
Es una novela de catarsis aristotélica para su autor Lozada Pérez y es catarsis reivindicativa y reevaluadora de esfuerzos para todos aquellos y aquellos que pusimos nuestras vidas en juego como escudos humanos y optamos por la entrega de la preciada libertad en nombre del pueblo de Vieques. La novela indudablemente trasluce a través de su personaje principal, el profesor de historia Augusto Montano, la experiencia vivida en dos ocasiones por el propio autor como protagonista él mismo de la desobediencia civil y de la encarcelación por las actividades antibélicas en Culebra en 1970 y en Vieques en el 2002. Por eso es novela de catarsis. Se nos antoja pensar que para Lozada Pérez, el escribir ésta su más reciente obra ha sido un rememorar de emociones aún vívidas del trauma de la cárcel, de la pérdida temporal de la libertad, que por más que se haga con clara consciencia de sus implicaciones no deja de tenerlas, no nos exime de las sacudidas psíquicas. Es un acto de fluir de conciencia que provee para desatar tensiones, para exorcisar de la psiquis los momentos traumáticos, para que no incidan tan tenazmente en el sueño, para que la película mental cese en su insistencia de proyectarse una y otra vez y desista de apoderarse de nuestros cerebros como si tuviera voluntad propia.


 Los días de abril
La constatación de que este novelar es repaso catártico de lo experimentado se trasluce en lo detallado de las descripciones del momento de penetración en los terrenos que la Marina negaba a sus legítimos dueños, de los procederes burocráticos de entrada a la cárcel, del hipócrita acto de enjuiciamiento que, tras una apariencia de pureza de proceso, esconde la realidad vergonzosa de un manejo insolente y abusivo por parte de un tribunal que nos ha sido impuesto a los puertorriqueños y puertorriqueñas para violar nuestros derechos, para intentar quebrar nuestra voluntad de pueblo, para vulnerar nuestro claro sentido de Nación. Lo que reitera el autor sobre la percepción de la circunstancia carcelaria por parte del personaje de Augusto es la propia concepción y rememoración de lo vivido, de lo constatado, de lo percibido, de lo sufrido en carne propia: “La cárcel federal de Puerto Rico es un mundo cerrado, contenido en sí mismo, como un agujero negro. Vista desde el exterior, es una mole de concreto y acero, de color lechoso, con remates turquesas. El que entra allí, sale marcado para siempre o no sale. En sus entrañas el confinado pierde la noción del tiempo y del espacio, rodeado de una atmósfera distinta.” La novela tiene también sus visos de realismo mágico, un poco entroncados con elementos fantásticos medievales, a través de la presencia insistente del personaje esotérico de Balam, el demonio que constantemente hostiga la conciencia del protagonista de la obra.


Se reviven aquí unos actos y circunstancias experimentados por muchas y muchos puertorriqueños arrestados, juzgados y encarcelados por desobediencia civil en esa tierra viequense tan nuestra, perpetuando en la memoria novelada el éxito de unas acciones no sólo de trascendencia para la Patria Puertorriqueña, sino también de ejemplaridad y proyección universal. Todo ello plasmado dentro del ambiente de nuestra aplastante, asfixiante, agobiante y limitadora realidad de pueblo colonizado -“Puerto Rico es como una cárcel, Augusto, sin rejas aparentes, si quieres, pero en última instancia, una cárcel grande”- y sin que se quede fuera la reafirmación de los actos, la absoluta convicción en la validez y la indudable eficacia de la desobediencia civil como agente catalítico para el cambio dentro del marco de la paz. Se trata al fin y al cabo de la reiteración de que en ese incumplimiento deliberado, abierto, voluntario y no violento de una ley injusta por razones políticas, morales o sociales en que reside el aparente delito de la desobediencia civil u obediencia a la conciencia, radica la clave para la solución de muchas de las situaciones actuales y venideras que enfrentamos y hemos de afrontar como pueblo en forja de su historia, en busca de su Libertad para seguir con pie firme y decidido como bien afirma Lozada Pérez, “la ruta olvidada, la verdadera, estrecha y penosa, a través de árboles centenarios y yagrumos bendecidos”. La ruta que ha de seguirse, brillantemente iluminada por los actos de rescate de la Isla Nena a través de la desobediencia civil queda trazada porque: “He aquí el camino por la entrañas vivas de la patria. Lo bueno es malo cuando nos destruye el alma, cuando nos vacía el espíritu. Lo que aparenta ser bueno es realmente malo cuando nos quiebra la solidaridad. Lo bueno es malo cuando nos vulnera la paz interior, cuando dejamos de ser lo que somos, lo que nos define”. Indudablemente que Los días de abril es la novela de la desobediencia civil
en todo su esplendor y trascendencia.

Publicada originalmente en Claridad.



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