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Sindicalismo y lucha política: apuntes históricos sobre el movimiento obrero puertorriqueño


Cual es la pertinencia de este libro, sobre sindicalismo y lucha obrera, en tiempos de una pretendida y conveniente pos-modernidad, y en la que historiadores, sociólogos y antropólogos se dedican a hacer estudios sobre los consumidores para Kraft Foods y WalMart.  ¿Por qué hablar de la clase obrera y sus problemas?, en una época en la que se intenta redefinir de forma voluntarista la pertenencia a una clase social, no como un asunto objetivo, si no  como si fuera una opción subjetiva, como un tipo de identidad sin base material alguna.  Esto ha dado pie a fenómenos como los de pequeñas empresarias que le aplican a sus cocineros y meseros, no “bolas de pegao”, si no “medicina amarga”, métodos de administración aprendidos de autores neoliberales; pero aún así se siguen presentando como “sindicalistas de nacimiento”.


Se llega también a la repetición del conocido fenómeno del mal de la amnesia histórica selectiva.  Se olvidan cosas muy importantes que continúan en pleno desarrollo y afectándonos hoy.  Cosas como el plan de cesantías del año 2006.  Cosas como el Plan de Desarrollo Económico y Transformación de Gobierno para Puerto Rico de noviembre de 2007, en el que se proclaman las Sociedades Publico Privadas (SPP) como la más alta prioridad de la administración de Acevedo Vilá, Silva Puras y Jorge Rodríguez, con siete proyectos de SPP, adoptados todos por la administración Fortuño-Rodriguez Emma-Schatz, a las que ahora les llaman Alianzas Publico-Privadas (APP) y le añaden su toque con la Ley #7, concretizando así el plan de cesantías que comenzó a gestar el gobierno en el año 2006.  Cercano a la tragicomedia, recordamos de nuestra infancia la lucha libre local, en la que los luchadores, enmascarados e indistinguibles uno del otro, el Invader 1 y el Invader  2, le propinaban en relevos, una paliza inmisericorde a sus enemigos.   A eso pareciera enfrentarse el movimento obrero, ayer y hoy.  Por eso creemos como vital el nunca olvidar.  En armarse con la historia como medio de liberación.  Porque, si despachamos esto como interesante, pero secundario en términos del presente, estaremos renunciando a la historia, y a la vez negándonos a entender cómo, por qué y quiénes nos golpean como clase trabajadora.  ¿Qué hacer? ¿Olvidarnos?  ¿Hacer abstracción del pasado?  Pero, ¿Donde trazamos la raya del olvido selectivo? A partir de donde olvidaremos: a seis meses atrás; a uno, cuatro, cinco años; a 50, 100, 500 años atrás.  ¿Renunciaremos a darnos cuenta de que existe una obvia continuidad en las agendas antiobreras y colonialistas de los últimos cinco años? ¿Olvidaremos lo que ha sido el tortuoso camino del movimiento obrero en el periodo que estudia y rescata Raúl en su libro, desde la división del la CGT en los 1940 hasta el surgimiento del PSP?  La respuesta para nosotros es obvia.  Alinearnos con la propuesta historiográfica de Raúl y desenmarañar nuestro pasado para entender el presente y rescatar, apropiarnos de nuestro futuro.


Ante el naufragio ideológico producto de la bancarrota del movimiento obrero y de la izquierda puertorriqueña, vale la pena comenzar a poner en orden la casa.  Este libro definitivamente va en esa dirección tanto en términos políticos como historiográficos.  Sindicalismo y lucha política, de Raúl Guadalupe de Jesús, es una obra que logra articular un diálogo entre el presente y el pasado.  Aclara nítidamente de donde vienen ciertas tendencias, problemas y aciertos en el movimiento obrero puertorriqueño.  Pero además, logra insertar en la mente del lector preguntas, todas ellas urgentes, necesarias e incomodas; tanto acerca del ayer como del presente y el futuro.  Y es que para Raúl, lo que la clase obrera vaya a hacer de hoy en adelante, depende directamente del resultado de los debates y análisis críticos de ese pasado.  Nada de pasar la página como si nada hubiese ocurrido.  En ese sentido, el libro y su autor se posicionan desde un materialismo histórico vigoroso, para acercarse sin dificultad a un análisis de la realidad social pasada, de forma directa, e invitándonos  a hacer lo propio con el presente.


El libro es en si mismo, en la síntesis que logra hilvanar del periodo bajo estudio, una muy importante aportación historiográfica a ese análisis necesario, tendiente a la acción premeditada.   


De entre los importantes puntos que trata este excelente libro, hay tres aspectos que me gustaría señalar.


El primero lo es, la política de alianzas del PCP.  Este aspecto ha recibido poca atención en la historiografía puertorriqueña.  El libro da cuenta de la fuerte influencia de la Tercera Internacional Comunista, entonces ya bajo la influencia de Joseph Stalin, sobre los Partidos Comunistas de EEUU y Puerto Rico.  Este último supeditado de tal forma al PC de EEUU, que en 1943, este prácticamente le manda a disolverse por entender, sorprendentemente, como bien plantea Raúl, que el PPD era un partido progresista e independentista (la KOMINTERN se disuelve el 15 de mayo de 1943).  La injerencia de la Tercera Internacional fue notable además con la imposición de la política de frentes populares, adoptada a partir de su VII Congreso Mundial en 1935, dirigida a la creación de alianzas entre los diversos PC’s con los sectores liberales de sus respectivas burguesías nacionales.  Eso dio paso a la campaña contra la guerra imperialista por parte del comunismo internacional, hasta que el 23 de agosto de 1939 se firma el Tratado de no agresión entre el Tercer Reich y la URSS (Pacto Molotov-Ribbentropp).  El tratado produce un viraje al ordenarse el abandono de la política de frentes populares.  Así la Tercera Internacional retoma los ataques a las burguesías nacionales, incluida la de los EEUU y su excusa de la lucha contra el nazismo usada para violentar las libertades públicas y las soberanías nacionales de los países americanos.  El 22 de junio 1941, Alemania rompe el tratado con la Operación Barbarroja invadiendo a la URSS, y la política de la Tercera Internacional vuelve a los frentes populares contra el fascismo.  En Puerto Rico como plantea Raúl en su libro, el PC seguirá esas instrucciones al pie de la letra apoyando al Gobernador Tugwell, al PPD y al programa de reformas del régimen colonial.  El efecto directo fue el abandono de una política anti-colonial independiente por parte del PC.  Nos dice Raúl que el efecto en el movimiento obrero fue devastador ya que la CGT, fundada el 31 de marzo de 1940, quedó a merced del PPD y su política de neutralización y control de la misma, tras la disolución del PCP y su aceptación de la política frentepopulista.  Acerca de esto nos dice Raúl: “El intento de control por parte del PPD sobre la Confederación General de Trabajadores sigue manifestándose en el Segundo Congreso celebrado en San Juan en 1943, en este Congreso la polémica se tornó más aguda al punto que se eligieron 2 presidentes, Francisco Colón Gordiany y a Ramón Barreto Pérez.  Esta situación estanco los trabajos de la central sindical ya que lo realizado por uno era boicoteado por el otro.  La polémica se torna en cisma para el año de 1944 cuando los cegetistas miembros del PPD encabezados por Barreto Pérez aprovechan que Colon Gordiany así como otros miembros del Comité Ejecutivo de la CGT se encontraban en los Estados Unidos y reúnen a 37 uniones de la CGT para nombrar al Lcdo. Ernesto Ramos Antonini como asesor legal de la CGT.  Ramos Antonini era uno de los líderes del PPD más cercanos a Luis Muñoz Marín.” [p. 67]   Como menciona Raúl, esto se posibilitó en parte por la sujeción del PC a las políticas dictadas por la Tercera internacional y por la estrategia posibilista de su líder Cesar Andréu Iglesias de trabajar con las organizaciones existentes.  Esa alianza desigual término tragándose al PC en la práctica.  Como ejemplo nos dice Raúl que Alberto E. Sánchez, miembro fundador del PC y secretario general de la Asociación de Chóferes adscrita a la CGT, se convirtió en militante del PPD, sirviendo así de instrumento para legitimar la política de ese partido en las filas del movimiento obrero.  Este tema aunque no se agota en este libro, está bien presentado y documentado, señalando el camino para futuras investigaciones sobre el mismo.         


Y esto nos lleva al segundo aspecto, también poco investigado, que fueron las dos divisiones de la CGT, sobre todo lo concerniente a la segunda y poco estudiada, producida en 1950.  En el libro queda claro que la CGT estuvo atravesada por tensiones graves desde su nacimiento estallando tres crisis serias principales: la primera en 1940 (2 presidentes); la segunda, que resulta en la primera división en 1945, durante su Tercer Congreso, en el que se separan dos tendencias que darían pie a la creación de la CGT pro-gubernamental controlada por el PPD, y la CGT autentica, sector que abogaba por una central sindical independiente del control gubernamental.  Sobre esto Raúl llama la atención de que en la monografía inédita sobre la CGT, de Israel Silva Merced, este afirma que la central sindical se fue descomponiendo a partir de las elecciones coloniales de 1944.  Sin embargo, Raúl nos plantea que esa descomposición se inició en el Segundo Congreso de la CGT en 1943 y cita a Silva Merced que de forma atinada plantea con respecto a la CGT durante ese periodo que: “se intensifica el mismo proselitismo burgués que perdió a la Federación Libre de Trabajadores, con intereses antagónicos a la clase obrera, que logra penetrar el movimiento obrero organizado y lo alinea junto a la burguesía industrial” […].


En cuanto a la segunda división, que fue la división de la CGT gubernamental en 1950, nos dice Raúl que fue producto de una pugna por el control de la sindical entre el liderato del PPD, cuando ésta recién había pasado a ser la CGT-CIO.  Esta división dará paso al surgimiento de la Organización Obrera Insular por un lado y por otro de la CGT-CIO.  Puede verse en el libro la influencia pro sector gubernamental ejercida por las llamadas uniones internacionales en especial la CIO, que alimentó, según nos cuenta Raúl, dichas tendencias en el movimiento obrero.  “Ya en ese punto la CGT-CIO y el PPD parecían la misma cosa” según una cita de una de las fuentes utilizadas por Raúl.  El resto de la cita se encuentra en las páginas 93-94, les invito a obtener el libro y examinarla en su totalidad.  Debo mencionar que este accionar político del PPD y su líder máximo Luis Muñoz Marín, de asegurar el control de las fuerzas políticas con potencial desestabilizador o de retar al sistema colonial, se dio también en Vieques a propósito de las expropiaciones de tierras por la Marina de Guerra, del 1940 al 1950, precisamente el período de existencia y pugnas por el control de la CGT.  Al tiempo que apretaba el control gubernamental sobre la CGT, Muñoz Marín dejó clara su posición sobre las expropiaciones y expulsión de trabajadores de las mismas asumiendo el [...] “no inmiscuirse en forma o manera alguna en asuntos relacionados con la Defensa Nacional a menos que no [fuera] sea para brindarle su más decidido apoyo.”   Tanto así que para emplear a alguien en Vieques el Comité Municipal del PPD tenía que obtener el visto bueno de Muñoz caso por caso.  El oponerse a las expropiaciones y expulsiones por parte de la Marina era razón para no obtener trabajo ni ayuda del gobierno.  De ese modo podemos apreciar que los esfuerzos de control sobre la CGT no fueron algo aislado y si una estrategia política del PPD para mantener su hegemonía como interlocutor privilegiado de los intereses de los EEUU en Puerto Rico.  Este libro de Raúl abona evidencia adicional en esa dirección.
 
Los detalles que se nos presentan en este libro son esclarecedores e invitan a seguir leyendo e indagando.  Es sin lugar a dudas una de las muchas aportaciones importantes del libro que les invito a leer con detenimiento.  En especial este periodo del 1939-1945, en el que desarrolla la vida institucional de la CGT y que coincide con la Segunda Guerra Mundial, un periodo en el que se realizaron transformaciones aceleradas en la relación colonial y en la estructura social puertorriqueña y que sirven de base al periodo del surgimiento del MPI-PSP.  Ha sido tratado por diversos autores desde la óptica militar y política, pero hasta ahora no se había cubierto desde el punto de vista sindical y del movimiento obrero.  Felizmente, Raúl lo hace en este libro para establecer los antecedentes y el contexto en el que surge a partir de la década de 1960: la Nueva Lucha y el Nuevo Sindicalismo impulsado por el MPI-PSP y su frente sindical, el MOU.


En tercer lugar y por último, Sindicalismo y lucha política, de Raúl Guadalupe, traza lo que fue sin lugar a dudas el más importante avance político del Siglo XX para la clase obrera en Puerto Rico, con la fundación del MPI, su desarrollo como PSP y su inserción en el movimiento obrero a través del Movimiento Obrero Unido, pasando por la huelga de 1,200 trabajadores de la General Electric en el barrio Palmer, bajo la gobernación de Luis A. Ferré.  Los aciertos y desaciertos de la política sindical del MPI-PSP, las luchas de tendencias a su interior, su potenciación de un sindicalismo independiente, paralelo al trabajo con las “uniones internacionales” o “uniones americanas”, y los efectos de la resonancia que tenía aún la crisis e implosión de la CGT dos décadas atrás, son tratadas de forma dialéctica, clara y concisa por Raúl.  Sobre esto no me detendré y más bien los remito al texto pues la narrativa de Raúl es insustituible.  Esta excelente obra dará mucho de que hablar, y esperamos que así sea pues mucha falta hace que se afronten ya los errores del pasado.  Además, nos parece que logra establecer la génesis de muchos problemas actuales en el movimiento obrero y da pistas sobre cuestiones como la división y debilidad del movimiento obrero y sindical actual; del porque hubo dos tarimas el pasado “paro nacional”, y de porque no se ha podido cuajar una respuesta coherente y vigorosa de parte del movimiento obrero ante la crisis y las cesantías perpetradas por la actual administración colonial.  De la lectura de estos capítulos, en especial del tercero, les aseguro que surgirán preguntas como las siguientes: ¿Fue lo del jueves 15 de octubre un paro nacional?  ¿Qué realmente se quería lograr y qué en realmente se logró?  ¿Qué camino tomar ante la compleja crisis a la que se enfrenta el movimiento obrero a su interior y ante la crisis de la economía capitalista que no parece tener un fin cercano? ¿Será acaso que la caída del PSP y su herencia de aciertos y de importantes desaciertos aún no han logrado ser superadas críticamente por el movimiento obrero?  ¿Será acaso el activismo a través del Partido Demócrata de los EEUU la “nueva lucha” que se le propondrá al movimiento obrero?  ¿Será esa la salida o habrá aún oportunidad para que el movimiento obrero puertorriqueño se renueve y haga valer los intereses y aspiraciones de la mayoría de forma independiente?    
Entonces ¿Cómo enfrentar la Ley #7 y las políticas que le dieron vida sin que tengamos los trabajadores que rendirnos una vez más y esperar para votar por el menos malo?  Ante este panorama tétrico para la clase obrera, vale preguntarnos con profunda honestidad: ¿No estaremos acaso arrastrando viejos errores, reviviendo viejas practicas subjetivistas, voluntaristas y triunfalistas, similares o iguales a las que se analizan en este libro?  Algo si puedo asegurarles, Raúl no les dará todas las respuestas en su libro, pero les aseguro que obtendrán sólidas pistas históricas que los pondrán a reflexionar y a hacerse seriamente otra pregunta: ¿Qué hacer, de dónde venimos y hacia dónde vamos?


Les invito a leer Sindicalismo y lucha política, a reflexionar y a actuar.


Librería Isla, Río Piedras, Puerto Rico
12 de noviembre de 2009





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